Edición1er
Páginas768
Fecha De Publicación 21-07-2021
Autor
Maria Elena Arriazu

Este libro está dirigido a todos los operadores del derecho, sean asesores jurídicos, abogados litigantes, empleados y/o funcionarios judiciales, y el objetivo final es facilitar la práctica de la prueba, desde un análisis de la normativa, tanto de fondo como de forma, y su relación con otros institutos importantes en la actividad procesal a la luz de la doctrina y la jurisprudencia imperante; en función de que la labor fundamental del abogado es persuadir al juzgador de que ciertos hechos han ocurrido de cierta manera y no de otra, diferenciando los hechos relevantes del caso –hechos por probar– y al valorar si ellos se encuentran corroborados –hechos probados–.

Así la autora vuelca su experiencia práctica y su aguda capacidad crítica acumulada a lo largo de los años como docente y abogada litigante en el fuero laboral, en una obra que aclara conceptos vidriosos, delimitando pacientemente los aspectos múltiples de un intrincado objeto de estudio y ofreciendo al lector sus opiniones motivadas, que con seguridad servirán de fundamento de valiosas presentaciones posteriores.


Y, en este abierto camino hacia el espinoso tema del descubrimiento de la verdad real en el proceso que mucho tiene que ver con la justicia de la resolución final, bien expresa Euclides: “Todo lo que se afirma sin pruebas puede ser negado sin ellas”, puesto que de prescindirse de la posibilidad probatoria, la solución definitiva de la compleja operación intelectual no reflejará la derivación razonada del derecho vigente con aplicación a las circunstancias comprobadas de la causa, con miras a la tutela efectiva de los justiciables.

ARRIAZU - LA PRUEBA EN EL PROCESO JUDICIAL LABORAL

$3.500
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Maria Elena Arriazu

Este libro está dirigido a todos los operadores del derecho, sean asesores jurídicos, abogados litigantes, empleados y/o funcionarios judiciales, y el objetivo final es facilitar la práctica de la prueba, desde un análisis de la normativa, tanto de fondo como de forma, y su relación con otros institutos importantes en la actividad procesal a la luz de la doctrina y la jurisprudencia imperante; en función de que la labor fundamental del abogado es persuadir al juzgador de que ciertos hechos han ocurrido de cierta manera y no de otra, diferenciando los hechos relevantes del caso –hechos por probar– y al valorar si ellos se encuentran corroborados –hechos probados–.

Así la autora vuelca su experiencia práctica y su aguda capacidad crítica acumulada a lo largo de los años como docente y abogada litigante en el fuero laboral, en una obra que aclara conceptos vidriosos, delimitando pacientemente los aspectos múltiples de un intrincado objeto de estudio y ofreciendo al lector sus opiniones motivadas, que con seguridad servirán de fundamento de valiosas presentaciones posteriores.


Y, en este abierto camino hacia el espinoso tema del descubrimiento de la verdad real en el proceso que mucho tiene que ver con la justicia de la resolución final, bien expresa Euclides: “Todo lo que se afirma sin pruebas puede ser negado sin ellas”, puesto que de prescindirse de la posibilidad probatoria, la solución definitiva de la compleja operación intelectual no reflejará la derivación razonada del derecho vigente con aplicación a las circunstancias comprobadas de la causa, con miras a la tutela efectiva de los justiciables.